Ana María Güiraldes
El Castillo Negro del desierto
Descripción
Por jugar, cuatro niños entran en la noche a un caserón abandonado, perdido en el desierto, al que ellos llaman El Castillo Negro. En ese mismo instante el tiempo parece detenerse: ven muebles resecos, un piano blanco, un perro colosal y, al fondo de la habitación larga, una silla. Pero también está la Abuela: una muñeca anciana. Cuando la acción ya se ha desencadenado, aparece Melisa, la niña de rostro redondo y pálido como la luna. La aventura entonces cambia y mientras la persistente lluvia de arena cae cobre el pueblo, los cuatro niños viven un juego del cual no imaginarán las consecuencias. Luces y sombras, acción y suspenso, más el elemento de lo sobrenatural, mantienen al lector en un permanente estado de alerta, aun cuando haya finalizado la novela.
Por jugar, cuatro niños entran en la noche a un caserón abandonado, perdido en el desierto, al que ellos llaman El Castillo Negro. En ese mismo instante el tiempo parece detenerse: ven muebles resecos, un piano blanco, un perro colosal y, al fondo de la habitación larga, una silla. Pero también está la Abuela: una muñeca anciana. Cuando la acción ya se ha desencadenado, aparece Melisa, la niña de rostro redondo y pálido como la luna. La aventura entonces cambia y mientras la persistente lluvia de arena cae cobre el pueblo, los cuatro niños viven un juego del cual no imaginarán las consecuencias. Luces y sombras, acción y suspenso, más el elemento de lo sobrenatural, mantienen al lector en un permanente estado de alerta, aun cuando haya finalizado la novela.
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